Nacira Ureña para El Observador
Desde su creación, el Registro de Transparencia y Beneficiarios Finales (RTBF) se ha convertido en una pieza central del sistema de control y transparencia corporativa en Costa Rica.
Sin embargo, en la práctica diaria aún persiste una percepción errónea entre muchas personas empresarias, y es que este, se trata de un trámite anual, casi automático, que se cumple una vez al año y se olvida hasta el siguiente período.
Esa visión resulta riesgosa.
El RTBF no es un requisito o una formalidad aislada, ni debe verse como una obligación meramente fiscal. Este es un mecanismo vivo, con efectos permanentes, cuyo incumplimiento puede generar consecuencias legales y económicas relevantes para las empresas y, en particular, para quienes las representan.
El mayor riesgo de incumplimiento no está en la declaración anual
Si bien existe una declaración ordinaria que debe presentarse cada año (En el mes de abril, salvo disposición distinta), la mayoría de los incumplimientos no suelen darse en esta. Si no en las declaraciones extraordinarias, que con frecuencia se omiten por desconocimiento o falta de asesoría adecuada.
Estas declaraciones extraordinarias podríamos verlas como actualizaciones que son obligatorias cuando ocurren determinados eventos. O cambios societarios, como modificaciones en la composición accionaria, cesiones o transmisiones de participaciones, reorganizaciones empresariales, fusiones.
Incluso, modificaciones en el control efectivo de la sociedad, aun cuando el capital social formal permanezca intacto.
En la práctica muchas empresas realizan este tipo de movimientos como parte normal de su dinámica comercial, sin conocer que han activado una obligación inmediata de actualización ante el RTBF. El resultado de no presentar dichas declaraciones extraordinarias es un incumplimiento involuntario, pero no por ello exento de consecuencias.
Consecuencias más allá de una multa
Cuando se habla de incumplimientos del RTBF, suele pensarse únicamente en multas. Sin embargo, las consecuencias pueden ser mucho más amplias y, en algunos casos, más graves.
Además de sanciones económicas, el incumplimiento puede impedir a una empresa contratar con el Estado, lo que automáticamente la excluye de procesos de licitación y contratación pública. A esto se suman obstáculos para realizar trámites registrales o financieros y, no menos importante, riesgos reputacionales que afectan especialmente a grupos empresariales y empresas familiares.
Para muchas compañías, el RTBF puede convertirse en un verdadero punto de bloqueo operativo si no se gestiona correctamente.
El RTB es más que una obligación fiscal
Entender el RTBF únicamente como un requisito fiscal es perder de vista su verdadero alcance. Bien gestionado, el RTBF es una herramienta de orden corporativo que suele ir de la mano con estructuras societarias claras, libros sociales actualizados, acuerdos entre socios correctamente documentados y reglas definidas de gobierno corporativo.
Desde esta perspectiva, el RTBF funciona también como un termómetro del nivel de formalidad y transparencia con el que opera una empresa.
Necesidad de un cambio de enfoque
Dichosamente, Costa Rica avanza de forma sostenida hacia estándares más altos de transparencia empresarial. En ese contexto, seguir tratando el RTBF como un trámite anual de rutina es un error que puede resultar costoso.
El verdadero reto para las empresas no está en cumplir una vez al año, sino en integrar el RTBF dentro de su gestión corporativa cotidiana, entendiendo que cada decisión societaria relevante tiene implicaciones legales que deben evaluarse oportunamente.
Hoy, la transparencia ya no es opcional. Es parte esencial de la sostenibilidad jurídica y operativa de cualquier empresa que aspire a crecer y mantenerse en el tiempo.
El RTBF no es solo un formulario ni una fecha en el calendario. Es una radiografía de cómo se gobierna una empresa. Y como toda radiografía, tarde o temprano revela lo que se quiso ocultar o lo que se dejó de revisar.
La pregunta ya no es si el RTBF importa, sino si las empresas están listas y debidamente asesoradas para asumirlo con la seriedad que exige.
