Costa Rica continúa consolidándose como un destino atractivo para la inversión extranjera directa, impulsado por factores como estabilidad institucional, talento humano especializado y regímenes de incentivo a la inversión. Este comportamiento resulta especialmente relevante en un contexto donde las empresas multinacionales continúan evaluando estrategias de expansión y relocalización de operaciones.
El dinamismo en inversión no solo impacta la generación de empleo y exportaciones, sino también el ecosistema empresarial local, incluyendo proveedores, servicios especializados y pequeñas y medianas empresas que participan en encadenamientos productivos.
Este entorno refuerza la importancia de mantener condiciones de competitividad, seguridad jurídica y reglas claras que permitan sostener el posicionamiento del país como plataforma regional de negocios.
