Leonardo Ávila para El Observador
Hace unas semanas en ICS participamos en el II Congreso de Tributación Internacional de la IFA (International Fiscal Association) que se celebró en Ciudad Panamá.
El Congreso reunió a importantes asesores internacionales con la destacada participación de Pascal Saint-Amans, quien desde la OCDE lideró iniciativas clave como el proyecto BEPS (Base Erosion and Profit Shifting) y la reforma tributaria global.
Entre los temas que dominaron la agenda surgieron, como era de esperar, los persistentes desafíos para implementar los dos pilares de la iniciativa BEPS.
Estos son: el Pilar 1, orientado a redefinir las reglas de tributación en la economía digital, y el Pilar 2, quizá el más conocido. Este introduce un impuesto mínimo corporativo global del 15% para grandes grupos multinacionales.
El Pilar 1: retos
Uno de los principales objetivos del Pilar 1 es actualizar el concepto de establecimiento permanente para que las empresas tributen no solo donde tienen oficinas, empleados o infraestructura. Si no también donde efectivamente generan sus ingresos.
Pensemos en una plataforma de streaming que no tiene presencia física en Costa Rica, pero obtiene miles de suscriptores locales.
El modelo pretende que parte de esas utilidades también sean gravadas en el país de mercado. Es un giro lógico frente a la digitalización, pero técnicamente muy complejo.
Y esa es justamente su mayor barrera. A la fecha, el Pilar 1 no ha sido implementado y su viabilidad está seriamente cuestionada, incluso dentro de la propia OCDE.
El nivel de sofisticación técnica requerido, sumado a los elevados costos administrativos para su despliegue, supera con creces el beneficio recaudatorio esperado para muchas jurisdicciones, especialmente economías medianas y pequeñas.
El Pilar 2 con obstáculos políticos
El Pilar 2, por su parte, ha tenido un avance mucho más tangible. Sin embargo, enfrenta un obstáculo político significativo: su implementación en el principal mercado del mundo, Estados Unidos, continúa en suspenso.
En Europa, la Unión Europea aprobó su incorporación mediante directiva y varios estados miembros (Alemania, Francia, Italia, Dinamarca, entre otros= ya lo han integrado a su legislación interna.
Aún así, el proceso no está exento de fricciones: diferencias en plazos, asimetrías regulatorias e inconsistencias técnicas están generando un escenario operativo fragmentado.
¿Avances en Costa Rica?
En el caso de Costa Rica el avance ha sido prácticamente nulo. El país ha adoptado medidas para el intercambio automático de información para plataformas digitales (MH-DGT-RES-0025-2024 “Resolución sobre Intercambio Automático de Información respecto de los vendedores que realicen actividades relevantes a través de Plataformas Digitales”).
Sin embargo, ninguna respecto al pilar 2, el Ministerio de Hacienda ha sido muy cauteloso, principalmente por el impacto que este pueda tener en un régimen tan insignia como lo ha sido el Régimen de Zona Franca.
El hecho que estemos en plena campaña electoral (aunque parece que el Gobierno nunca dejó de estarlo) no ayuda a la discusión de estos temas con tan importante contexto internacional.
El panorama hacia adelante es incierto.
Para 2026 se espera un nuevo borrador del Protocolo 1 de la Convención Marco de Cooperación Tributaria Internacional de la ONU, que continúa en negociación.
Este se perfila como una posible alternativa al Pilar 1, con un diseño que revisaría las reglas de tributación de servicios transfronterizos.
Mientras tanto, nos toca seguir “probando” y esperar que la comunidad internacional logre finalmente un consenso que dé forma al futuro de la tributación global… y, por supuesto, a su impacto en las economías locales.
